
Antes del invierno, cuando las temperaturas comienzan a ser cada día más bajas, es un buen momento para pensar en prevenir los problemas que suelen ocurrir en esta época del año. Por ejemplo, las cañerías de agua que se congelan. El agua que se congela, se expande, y esto puede provocar, además de problemas en la distribución de agua en tu casa, que los caños se rompan, lo que es un costoso problema.
Y si estás construyendo, recordá que:
• Toda cañería enterrada a más de 85 cm con respecto al terreno natural, disminuye el riesgo de congelamiento.
• Cuando la profundidad es menor a los 85 y mayor a 60 cm, se deberán recubrir las cañerías con tubos de espuma o cobertores termoaislantes para la intemperie con un espesor mínimo de 10 milímetros.
• Cuando la profundidad es menor a 60 cm, la cañería deberá estar recubierta con cinta calefactora provista de un termostato (a fin de evitar el sobrecalentamiento).